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Atreverse a Emprender

Colaboración publicada en The Leadership Magazine by Chuecas y Asociados, Marzo 2021

Emprender da miedo. Ser empresario da miedo. Es una puerta abierta de par en par a lo desconocido. Es una situación que te saca definitivamente de tu zona de confort y te obliga a planear, diseñar, ejecutar, capacitarte y lograr cosas que nunca creíste que serías capaz de hacer. Y también es la mejor manera de hacer que un país prospere.

El mundo necesita empresarios, pero cuando salimos de la universidad, usualmente faltos de madurez y experiencia, ¡nos sentimos maravillosamente bien con un taller para crear el CV más atractivo! Terminamos una carrera preparándonos para entrevistas y enviando CVs a diestra y siniestra. Y eso puede que esté bien, al final a mí me funcionó. Fui empleada en trasnacionales y durante los últimos 6 años he trabajado en el área administrativa y comercial en la empresa de mi familia. Y es en esta última donde he aprendido más. Porque las PYMEs te obligan a ser “todólogo”.

En las grandes empresas ya todo está estructurado, hay procesos definidos, llegas a un puesto y alguien más te capacita o te entrega un puesto. En las PYMEs usualmente no. Hay que hacer camino al andar y eso es muy retante en todos los sentidos. Te obliga a diseñar procesos mientras los ejecutas. Capacitar mientras tú mismo estás aprendiendo y definiendo qué quieres que pase en la empresa. Es por eso que no cualquiera es empresario. Se necesita mucho más que dinero para serlo. Se necesita pasión por lo que estás haciendo, por tu proyecto. Ilusión y desvelos, mucho trabajo. Estás creando desde ceros una serie de procesos que no existían mientras pones a prueba un modelo de negocio que no sabes si funcionará, con un producto que posiblemente el mercado no acepte y mientras lo haces, ejecutas, analizas, rectificas, defines, capacitas y mejoras.

¿Es fácil? No, evidentemente no. ¿Es satisfactorio? Muchísimo. Aprendes que equivocarte es la mejor manera de avanzar. Que rodearte de la gente correcta es clave. Que eres capaz.

Admiro muchísimo a los empresarios que han logrado a través de los años empresas sólidas, consolidadas, en crecimiento. Y también a los empresarios que han fracasado y han vuelto a empezar. No hay diferencia, los aprendizajes han sido diferentes solamente.

Es por eso que estoy emprendiendo. Quiero vivir esa experiencia yo misma. Me queda claro que dirigir una PYME tiene sus retos (organizar, definir políticas, estructurar procesos, crear departamentos, medir, mejorar). Pero yo quiero crear mi propio proyecto. Quiero vivir esa experiencia, retarme a mí misma y consolidar una idea que ha ido materializándose de una manera maravillosa.

Seguramente quien lee esta revista es empresario, emprendedor o está interesado en serlo. Atrévete. No te aseguro que tu proyecto sea exitoso, pero sí te aseguro que serás una persona más completa conforme avances en el proceso. Que no te faltarán aprendizajes y que desarrollarás nuevos procesos de pensamiento. Rodéate de personas que busquen lo mismo que tú. Puede ser desesperanzador y frustrante hablar con tu círculo cercano y que no entiendan para qué el esfuerzo, que te recomienden buscar un empleo pues “es más seguro”. No te desamines.

Y si me permites darte una recomendación: involucra a tu familia. Por experiencia te digo que el empresario suele ser padre ausente. Su negocio le demanda tanto que convive poco con su familia. Evidentemente estoy generalizando y hay empresarios increíblemente comprometidos. Sin embargo, no podemos negar que cuando un proyecto empieza, demanda mucho tiempo.

Es por eso que el enfoque de BEFAM es concientizar en este sentido y generar una comunidad de apoyo para el empresario, donde se capacite y desarrolle personal y profesionalmente pero además conviva con su familia en este contexto. Creo firmemente que verlo en acción es la mejor manera de inculcar en sus hijos este mismo espíritu emprendedor. Los empresarios del futuro necesitan herramientas y con ello no me refiero solamente a conocimientos, sino habilidades, actitudes y valores. Hemos diseñado programas específicos para proporcionarle a los niños, adolescentes y adultos herramientas que los ayuden a su desarrollo humano y profesional, mientras favorecemos la convivencia familiar y el networking real, de comunidad, no sólo de repartir tarjetas. Es un proyecto ambicioso, que apenas comienza.

Por favor, emprende. Prepárate y atrévete. Durante demasiado tiempo hemos entendido el fracaso como algo negativo, cuando es una herramienta muy poderosa de cambio y crecimiento, de aprendizaje. Ser empresario te cambiará la vida y si involucras a tu familia, se la cambiará a ellos también.

Ana Paulina Garcia Agustin

Fundadora de BEFAM

Puedes consultar la publicación original aquí

https://issuu.com/chuecasyasociadosmag/docs/revista_leadership_marzo_rv1?fbclid=IwAR1OBL0aaO5Z2iCwKnuVJ3qAASDabyPIiVgKX8wKIxRdwqRhoCm2_6nsCNk